El medio ambiente pierde peso en el ranking de riesgos globales a corto plazo, según el Foro Económico Mundial
El 'Global Risks Report 2026' muestra que los retos inmediatos y urgentes tienden a eclipsar aquellos que serán centrales a largo plazo. inèdit alerta de que «las problemáticas de fondo seguirán agravándose» y propone actuar y dedicar tiempo y recursos lo antes posible para anticiparse a ellas.
Como ya es tradición, pocos días antes de su reunión anual en Davos, el Foro Económico Mundial (WEF) ha publicado una nueva edición del Global Risks Report, el informe de referencia que analiza los principales riesgos globales a corto y largo plazo con el objetivo de ayudar a los responsables de la toma de decisiones a equilibrar la gestión de las crisis inmediatas con las prioridades estructurales de futuro. El informe pone de manifiesto que los riesgos ambientales han perdido posiciones en el ranking de riesgos globales a corto plazo: mientras que en el Global Risks Report 2025 el segundo riesgo más grave a dos años vista eran los fenómenos meteorológicos extremos, en la edición de este año han descendido hasta la cuarta posición. Sin embargo, en el horizonte de diez años, los riesgos directamente vinculados a la crisis climática siguen dominando los primeros puestos.
En palabras de Jordi Oliver i Solà, director ejecutivo de inèdit: «En el informe se repite un patrón habitual: aunque los retos clave, aquellos que afectan a los fundamentos, son prioritarios a diez años vista, siempre aparecen desafíos inmediatos y más urgentes». Oliver advierte de que, si este patrón se mantiene, «las problemáticas de fondo seguirán agravándose». Por ello, añade, «es fundamental abordar hoy aquello que mañana será central y prioritario, y pasar a la acción lo antes posible». En este sentido, inèdit acompaña a empresas e instituciones para que puedan anticiparse a estos riesgos.

Un futuro incierto
Si hay un concepto que planea sobre la edición de 2026, ese es la incertidumbre. En comparación con el año pasado, la preocupación por lo que sucederá a corto plazo se ha intensificado de forma notable. Según los resultados de la Encuesta Global de Percepción de Riesgos (Global Risks Perception Survey, GRPS), el 50 % de las personas encuestadas anticipan un escenario turbulento o tempestuoso en los próximos dos años, una cifra que se eleva hasta el 57 % cuando se observa un horizonte de diez años.
El retroceso del multilateralismo y la confrontación geoeconómica
El informe alerta de que, a medida que los riesgos globales aumentan en escala, interconexión y velocidad, el mundo entra en una nueva era de competencia. Se debilitan los mecanismos de cooperación internacional, retrocede el multilateralismo y crece la desconfianza entre los Estados; todo ello configura un auténtico cóctel Molotov para la estabilidad global. En este contexto, la confrontación geoeconómica emerge como el riesgo con mayor potencial para desencadenar una crisis global en 2026 según el 17 % de las personas encuestadas, seguida de los conflictos armados entre Estados.
Aumento de los riesgos económicos, tecnológicos y sociales
Los riesgos económicos son los que más escalan en el ranking a corto plazo. La desaceleración económica y la inflación suben ocho posiciones respecto al año anterior, mientras que el riesgo de que estalle una burbuja de activos también gana peso. La combinación de un endeudamiento creciente, posibles burbujas financieras y tensiones geoeconómicas podría dar lugar a una nueva fase de volatilidad con impactos profundos tanto en las empresas como en el conjunto de la sociedad.
En paralelo, los riesgos tecnológicos continúan creciendo de forma acelerada. La desinformación y la inseguridad cibernética se sitúan entre los principales riesgos a corto plazo, mientras que los efectos adversos de la inteligencia artificial son los que más escalan a largo plazo y se sitúan entre los cinco principales riesgos globales en un horizonte de diez años.
Estas dinámicas tecnológicas se entrelazan con crecientes tensiones sociales. La polarización política y social, el aumento de las desigualdades y la desconfianza hacia las instituciones democráticas ponen a prueba el contrato social. Así, la desigualdad es, por segundo año consecutivo, el riesgo que actúa como factor multiplicador del resto.
El medio ambient, relegado a corto plazo
Tal como ya se ha apuntado, el informe concluye que los riesgos ambientales han dejado de ocupar una posición central a corto plazo. Fenómenos como los eventos meteorológicos extremos, la pérdida de biodiversidad o los cambios críticos en los sistemas terrestres —es decir, alteraciones profundas y potencialmente irreversibles del clima, los océanos o los grandes ecosistemas— siguen siendo extremadamente graves, si bien han descendido varias posiciones en el ranking a dos años vista. A largo plazo, sin embargo, el medio ambiente se mantiene como el ámbito de riesgo más severo, con la mitad de los diez principales riesgos directamente vinculados a la crisis climática.
Un futuro abierto, pero no neutro
El Global Risks Report 2026 dibuja un mundo en transición hacia un orden más fragmentado y competitivo, en el que el 68 % de las personas encuestadas prevén un escenario multipolar en el que distintas potencias compiten por definir e imponer sus propias reglas del juego. No obstante, el informe recuerda que el futuro no está escrito. Lo que ocurra dependerá de las decisiones colectivas que se tomen hoy, especialmente en lo relativo a la cooperación internacional, la gobernanza tecnológica, la cohesión social y la respuesta a la crisis climática.