Las tendencias que marcarán la sostenibilidad empresarial en 2026, según Forética
La sostenibilidad se redefine como un factor clave de competitividad para Europa, según la organización referente en sostenibilidad y responsabilidad social empresarial en España, de la que inèdit es socia.
En un contexto global cada vez más fragmentado, 2025 ha marcado un punto de inflexión para Europa y para la agenda de la sostenibilidad. Así lo señala el Informe de Tendencias ESG 2026 de Forética, que analiza los principales vectores que configurarán el debate económico, ambiental y social en los próximos años.
Las tensiones geopolíticas, la presión sobre la competitividad y el cuestionamiento de los consensos multilaterales han desplazado el foco hacia la autonomía estratégica, la seguridad y la estabilidad económica. En este escenario, la sostenibilidad se redefine no solo como una exigencia regulatoria, sino como un factor clave de competitividad para Europa.
En el ámbito ambiental, el informe constata que el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC se considera ya fuera de alcance, aunque “cada décima de grado cuenta”. La transición energética avanza en un entorno más complejo, con mayor competencia por los recursos críticos, más tensión geopolítica y un incremento de los riesgos físicos del cambio climático. Los impactos sobre la salud, las infraestructuras y la actividad económica son cada vez más visibles, situando la adaptación y la resiliencia en el centro de la agenda empresarial e institucional.
Desde el punto de vista social, se intensifican brechas estructurales que afectan a la cohesión y a la confianza en las instituciones. El encarecimiento de la vivienda, la pobreza infantil, el envejecimiento demográfico y la transformación tecnológica del mercado laboral configuran un escenario de mayor vulnerabilidad y polarización. En este contexto, la empresa se consolida como un actor clave para generar oportunidades, estabilidad y resiliencia, más allá de su papel estrictamente económico.
En materia de gobernanza, 2025 cierra un ciclo de revisión normativa en Europa que ha supuesto una cierta “desinflación regulatoria” en el ámbito ESG. Se reducen umbrales de aplicación y cargas administrativas, y se recalibra el equilibrio coste-beneficio del cumplimiento. Sin embargo, esta menor presión normativa no implica necesariamente una pérdida de ambición. El foco se desplaza del cumplimiento formal hacia la integración estratégica de la sostenibilidad como palanca de competitividad, innovación y creación de valor.
A partir de este marco, el informe identifica cinco claves que marcarán la agenda de 2026 y, probablemente, del resto de la década:
- Europa ante su prueba de fuego: la sostenibilidad como factor de competitividad en un mundo cada vez más bipolar y tensionado.
- Los años que vivimos peligrosamente: una etapa de transición en las finanzas sostenibles, con una ralentización coyuntural pero con potencial de recuperación de la visión a largo plazo.
- Brechas que nos dividen: el aumento de la polarización y la desigualdad como riesgo sistémico que exige una respuesta empresarial e institucional más ambiciosa en el ámbito social.
- Adiós a los 1,5 ºC: aunque el escenario más ambicioso del Acuerdo de París queda fuera de alcance, la transición energética sigue siendo imprescindible y cada avance cuenta.
- El agua como vector crítico: la gestión de los recursos hídricos se vuelve central ante sequías más frecuentes y episodios extremos, con la colaboración público-privada como condición indispensable.
Con este análisis, Forética apunta que la sostenibilidad no desaparece del centro del debate, sino que entra en una nueva fase más exigente, estratégica y directamente vinculada a la competitividad y la resiliencia europea.