ARTÍCULO

Huella hídrica y huella de agua, ¿qué son y en qué se diferencian?

La huella hídrica y la huella de agua, dos metodologías diferentes para cuantificar el uso del agua que proporcionan información muy valiosa para hacer un uso racional. Entre los servicios que ofrece inèdit, está el de cuantificarlas. Con la proximidad del Día Mundial del Agua (22 de marzo), aprovechamos para explicar qué calcula cada una y en qué se diferencian.

La huella hídrica

La huella hídrica es un indicador que nos ayuda a entender cómo nuestras elecciones al consumir o producir afectan los recursos naturales. Nos informa sobre cuánta agua se necesita para llevar a cabo actividades como producir los alimentos que consumimos a diario o la ropa que vestimos, y para indicar la presión que ejercemos sobre los recursos naturales de agua dulce. Se puede calcular para un individuo, un proceso, la cadena de valor de un producto o para una empresa, una cuenca hidrográfica o un país. El concepto de huella hídrica surgió en 2002 de la mano de Arjen Y. Hoekstra, un profesor de la Universidad de Twente en los Países Bajos, y fundador en 2008 de la Water Footprint Network.

Este indicador proporciona información muy potente a las empresas para entender los riesgos del negocio en relación con el agua, a los gobiernos para entender el papel del agua en la economía y la dependencia de este recurso, y a los consumidores para saber cuánta agua hay detrás de los productos que utilizan. Además, es un punto de partida para impulsar acciones estratégicas hacia un uso sostenible, eficiente y equitativo del agua.

Según el enfoque de la Water Footprint Network, la huella hídrica puede dividirse en tres tipos de indicadores: la huella hídrica verde, que es el agua de las precipitaciones que se almacena en las raíces, que incorporan las plantas y que se evapotranspira; la huella hídrica azul, relacionada con el consumo de agua dulce; y la huella hídrica gris, que es la cantidad de agua dulce necesaria para diluir la contaminación y cumplir con los estándares específicos de calidad del agua.

La huella hídrica refleja el impacto de los seres humanos sobre los recursos globales de agua dulce y proporciona una base de conocimiento para formular estrategias para minimizarlo.

La huella de agua

La huella de agua es un indicador global del consumo y de los cambios en la calidad de los recursos de agua para producir bienes y servicios de forma indirecta por parte del consumidor, el productor y el comercializador. Sigue la norma ISO 14046 y se basa en el Análisis del Ciclo de Vida (ACV). A diferencia de la huella hídrica, no contabiliza solo el volumen de agua consumido, sino que evalúa los posibles impactos ambientales vinculados a este consumo de agua a través de diversos indicadores.

¿En qué se diferencian la huella hídrica y la huella de agua?

Mientras que la huella hídrica tiene un enfoque volumétrico, la huella de agua tiene un enfoque de impacto ambiental. La primera está muy establecida y, al ser muy fácil de interpretar, ha servido desde siempre para concienciar sobre el uso real del recurso que hay detrás de un producto. La huella de agua, en cambio, evalúa los impactos en una región provocados por el uso y la degradación del agua. Se evalúan así los impactos sobre el medio ambiente, la salud humana, y sobre el agua consumida y los cambios en su calidad relacionados con un producto, proceso u organización. Es un análisis más exhaustivo y complejo, y requiere estar familiarizado con la metodología del ACV para interpretar los resultados.

Se trata de dos herramientas compatibles. El análisis de la huella hídrica puede servir tanto para concienciar como para ser una herramienta de evaluación y gestión regional del agua; en cambio, la huella de agua según la norma ISO 14046 es más útil para estudios de sostenibilidad ambiental de un producto u organización.