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Un proyecto para valorizar el alperujo y reforzar la autonomía de las cooperativas oleícolas de las Zonas de Transición Nuclear

En la producción de aceite de oliva, alrededor del 80 % de la aceituna procesada se transforma en alperujo, un subproducto de consistencia pastosa y sólida formado por la pulpa, el hueso y la piel de la aceituna. Aunque tiene un gran potencial para ser valorizado, se aprovecha muy poco; el alperujo se deriva normalmente a industrias especializadas, las denominadas orujeras, que extraen de él el aceite residual. Sin embargo, en campañas de mayor producción, en Cataluña pueden llegar a generarse hasta 150.000 toneladas de alperujo, una cantidad que estas industrias no tienen suficiente capacidad para gestionar y que supone un problema de almacenamiento para las almazaras.

El proyecto Indusanva, en el que ha participado inèdit, ha estudiado una vía para valorizar el alperujo e incrementar la autonomía de las cooperativas oleícolas de las Zonas de Transición Nuclear (ZTN), concretamente de la Ribera d’Ebre, el Segrià, les Garrigues, el Priorat y la Terra Alta.

Un modelo circular para valorizar el alperujo

La clave del proyecto ha sido partir de la idea de que el alperujo puede ser una fuente de nuevos recursos e ingresos para las cooperativas oleícolas de las ZTN. Se estudiaron diversas vías potenciales de valorización y se identificaron tres que eran económicamente viables, de entre las cuales se priorizó una: el secado.

A partir de aquí, se elaboró un estudio técnico de diseño e implementación de una planta para procesar el orujo mediante tres procesos principales: el deshuesado, el repaso del alperujo para recuperar el aceite residual y el secado. El resultado serían tres productos comercializables: orujo seco y hueso, destinados principalmente a su uso como biocombustibles, y aceite de orujo destinado a la industria de refinado.

Una nueva vía para reforzar la autonomía de las cooperativas

El papel de inèdit en el proyecto consistió en analizar la viabilidad del modelo de valorización y elaborar el plan de negocio y financiero de la futura planta. Así, se definió la propuesta de valor del proyecto, se analizaron el mercado y los posibles clientes, y se estudiaron el modelo de ingresos y los canales de comercialización. También se planteó el funcionamiento operativo de la futura instalación y se estudiaron posibles emplazamientos y el modelo de gobernanza.

El papel de inèdit en Indusanva ha consistido en analizar la viabilidad del modelo de valorización del orujo y elaborar un plan de negocio y financiero de la futura planta de tratamiento.

El análisis económico pone de manifiesto que el proyecto tiene capacidad para cubrir los costes operativos y generar un margen positivo en el escenario de referencia, si bien el papel de las administraciones es fundamental para impulsar este tipo de proyectos y contribuir a cubrir la inversión inicial.

Más allá de la rentabilidad estrictamente económica, sin embargo, Indusanva plantea una nueva forma de gestionar un subproducto generado en grandes cantidades por el sector oleícola. La valorización del orujo como fuente de biocombustibles y aceite puede contribuir a reducir la dependencia de las industrias extractoras, generar nuevas fuentes de ingresos para las cooperativas y reforzar un modelo energético basado en recursos renovables y de proximidad.

En este sentido, puede ser una iniciativa de impulso sectorial y territorial que busca reforzar la autonomía de las cooperativas oleícolas y avanzar hacia un modelo más circular de gestión de los recursos.

Indusanva plantea una nueva forma de gestionar un subproducto generado en grandes cantidades por el sector oleícola y generar nuevas fuentes de ingresos para las cooperativas.

Indusanva es un proyecto impulsado por cinco cooperativas oleícolas catalanas ubicadas en Zonas de Transición Nuclear (ZTN): Unió Fruits, SCCL, de Flix; Camp Foment Maialenc i Secció de Crèdit, SCCL, de Maials; Agrícola Sant Isidre i Secció de Crèdit de Juncosa de les Garrigues, SCCL, de Juncosa de les Garrigues; Agrícola Falset-Marçà i Secció de Crèdit, Afalma, SCCL, de Falset, yAgrícola i Secció de Crèdit Sant Josep, SCCL, de Bot.

El proyecto ha contado con el apoyo del Clúster de la Bioenergia de Catalunya (CBC) y de la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya (FCAC), así como con la participación de diferentes proveedores, además de inèdit: Eurecat y AESA.