Un tercio del valor económico global se pierde por la ineficiencia del modelo lineal
El 'Circularity Gap Report 2026' cuantifica por primera vez la brecha de valor de la economía global, que podría recuperarse con un modelo circular orientado a retener y alargar la vida de los materiales.
Cada año, en el mundo se pierden materiales por un valor de 25,4 billones de euros como consecuencia de la economía lineal, basada en el modelo de extraer, producir, usar y desechar. Esta pérdida se explica por un uso ineficiente de los recursos, como, por ejemplo, productos que se descartan antes de tiempo y activos que no se aprovechan lo suficiente. Teniendo en cuenta que el Producto Interior Bruto (PIB) global es de 82,6 billones de euros, esto equivale a decir que, por cada 3 euros de valor económico que se crea, se pierde 1. Es la primera vez que el Circularity Gap Report 2026, elaborado por Circle Economy y Deloitte, cuantifica esta brecha de valor —o Value Gap.
Una pérdida invisible para los indicadores económicos

Las métricas económicas convencionales no tienen en cuenta la pérdida de valor que provoca la linealidad. Indicadores como el PIB miden la actividad económica, pero no la retención de valor ni su erosión, como el agotamiento de los recursos o la generación de residuos. Esto hace que esta pérdida estructural permanezca invisible en la toma de decisiones económicas. En este contexto, la brecha de valor se define en términos económicos y se expresa en precios, con el PIB como aproximación del valor total generado. Según el informe, incorporar esta brecha junto con el PIB «permite obtener una medida más realista de la creación neta de valor, poner de manifiesto el valor económico que se pierde estructuralmente debido a la linealidad y evidenciar el alcance de la oportunidad que representan las estrategias circulares».
La brecha de valor pone en relieve el valor económico que se pierde a través del modelo lineal y demuestra las oportunidades que representan las estrategias de circularidad
La cifra representa el valor económico evitable que se pierde debido a las prácticas lineales y que podría recuperarse con un modelo de economía circular, orientado a la retención y recuperación del valor a largo plazo. Más allá de los costes económicos directos, estas pérdidas reflejan impactos ambientales y sociales a menudo ocultos, como la contaminación, el agotamiento de los recursos, los efectos sobre la salud humana o la reducción de la productividad laboral. Para los autores del estudio, la brecha de valor «no es solo una medida de pérdida, sino una oportunidad para impulsar intervenciones circulares que permitan retener más valor, reducir la generación de residuos y reforzar la prosperidad a largo plazo».
Una pérdida estructural que requiere cambios sistémicos
El informe señala que la pérdida de valor es estructural y sistémica, es decir, deriva del propio diseño de la economía lineal y no de ineficiencias puntuales.
Para hacer frente a esta pérdida de valor, es necesario un rediseño sistémico de manera en que se obtienen los materiales, se utilizan, se retienen y circulan a través de la economía
Para hacerle frente, por tanto, «es necesario un rediseño sistémico de la manera en que se obtienen los materiales, se utilizan, se retienen y circulan a través de la economía». Esto implica transformar los sistemas de producción y consumo y aplicar cambios estructurales en ámbitos clave como la vivienda, la alimentación, la movilidad o la manufactura. Este proceso requiere, además, una acción coordinada a lo largo de toda la cadena de valor, ya que ningún actor puede abordar por sí solo una problemática de esta magnitud.
Más allá del reciclaje: el potencial de la circularidad
La circularidad consiste, fundamentalmente, en reducir el uso de recursos y maximizar su valor a lo largo del tiempo, y no solo en reciclar materiales. En este sentido, existe un gran potencial en materiales que son reciclables pero que actualmente no se recuperan, como los productos de consumo de vida corta, los vehículos o los materiales de construcción. Según el informe, si se reciclaran todos estos flujos, el índice de circularidad podría crecer un 25%.
Sin embargo, una parte importante de los materiales vírgenes y no renovables son difíciles de reciclar o tienen poco valor. Por ello, es clave priorizar estrategias que minimicen los residuos y fomenten la reutilización, especialmente en los materiales de mayor valor.
El Circularity Gap Report 2026 muestra que la gran mayoría de los materiales que entran en la economía siguen siendo vírgenes, y que a pesar de que el consumo de materiales reciclados aumenta, el de materiales vírgenes lo hace a un ritmo superior. En los últimos cincuenta años, la extracción de materiales vírgenes se ha más que triplicado y, si no se producen cambios estructurales, podría aumentar un 60% adicional hasta 2060.